.
Esto realmente ocurrió y su protagonista lo escribió a modo de desahogarse y mostrar lo que realmente pasa cuando se esta enferma(o).
Recuerdo que tenia solo 11 años, recién me había cambiado de colegio todo era nuevo para mi, yo nunca me había acomplejado por tener unos kilitos de más hasta mi primera clase de educación física en el nuevo colegio. Una vez terminada la clase y como es costumbre fuimos a camarines para bañarnos y cambiarnos, una vez que quede en bikini todas comenzaron a mirarme raro, lo cual atribuí a que era la nueva expectación, me sentí demasiado incomoda así que hice todo lo mas rápido que pude.
Esta tortura de tener que mostrar mi cuerpo para las clases de educación física, fue creciendo más y más. Así comencé a encontrar cada vez mas defectos que antes no veía en mi, esos kilitos de mas que cuando era mas pequeña prácticamente eran invisibles para mi, ahora eran la tortura de mi vida.
Lo primero que intente para bajar esos kilos que me molestaban, fue hacer dieta sin embargo y producto de mi ansiedad al ver que no bajaba lo que quería de peso, llegaba un momento en el que ingería todo lo que encontraba a mi paso.
Al ver que las dietas no funcionaban, me desespere busque información en Internet ahí fue donde comencé el camino de mi verdadera tortura. En Internet habían cientos de paginas en las cuales todas decían que la única solución de adelgazar era no comer, a lo que yo tontamente hice caso.
Al cabo de una semana de solo tomar agua me di cuenta que esto si resultaba ya había bajado 3 kilos cosa que ni con la dieta ni el ejercicio que ya había intentado anteriormente había conseguido, a medida que pasaba el tiempo esto se iba convirtiendo en un vicio, cada ves quería adelgazar mas.
Comencé dejando de comer de a poco, primero no comí en una semana, luego fueron dos, y así crecían mis continuos ayunos, que por lo único que se veían interrumpidos eran por mis atracones de comida (ingería todo lo que pillaba), los cuales según yo remediaba provocándome vómitos para botar todo lo que me sobraba.
Pero para mi esto todavía no era suficiente así que con mi amigo Internet averigüe otro método, los laxantes, si suena un poco raro pero así fue, en ese entonces yo combinaba los ayunos con laxantes para hacer más efectiva mi baja de peso. Lo único que me estaba preocupando era que mi mama había comenzado a hacerme preguntas extrañas, como ¿que es lo que había almorzado?, por lo cual tenia que ir todos los días al casino de mi colegio y preguntar lo que había de almuerzo, de esta forma podía mentirle a mi mama con mas tranquilidad de que ella no me descubriría en mi dieta.
Pasaron los años y nunca nadie se dio cuenta para mi suerte pensaba yo, hasta que un día enferme, contraje un resfriado muy fuerte, el cual se acrecentó por mis bajas defensas, las que eran producto de mis continuos ayunos. Como estaba tan mal, me cuidaban las 24 horas, llegue incluso a estar internada en una clínica algunos días (solo por mi refrió), fue en este lugar donde le dijeron a mi mama que yo estaba bajo mi peso normal, además por mis bajas defensas se me había acoplado un fuerte virus en el pulmón derecho. Mamá dijo que todo esto era causa de mi refrió ya que yo no quería comer nada por que me sentía muy mal, los doctores se quedaron con eso, yo aun guardaba mi verdad. Logre estar un poco mejor y mi mamá me llevo a la casa, ella pidió vacaciones en el trabajo para poder cuidarme mejor, sin duda para mi eso era una tortura en esos momentos, la iba a tener cuidando mas que nunca mi alimentación y así ocurrió.
Reconozco que muchas veces me hacia la dormida para no tener que comer, otras veces apenas se iba me levantaba e iba a vomitar al baño. Fue entonces cuando me di cuenta que estaba muy mal, hubo un momento en el que yo ni siquiera pude levantarme a vomitar mis fuerzas solo me alcanzaban para respirar y tener voces e ideas vagas en mi cabeza, algunas decían que siguiera que estaba bien, que por fin seria una princesa, por fin seria bella; Sin embargo hubo una y la mas fuerte de todas, la voz de mi conciencia que por primera vez escuche de verdad, esta me denoto que por fin estaba logrando mi cometido, llegar al fin de mi vida, estaba matandome.
En ese instante reaccione, me costo mucho asumirlo, no quería comprometer a nadie, no quería hacer mas daño del que ya había hecho por mi enfermedad.
Recuerdo la primera comida que tuve luego de asumir que estaba mal, para mi fue gigante, sin embargo ahora que lo pienso no fue nada; apenas comí dos cucharadas de algo que no recuerdo y casi las vomite, mis sentimientos eran encontrados, en un momento pensé en que lo que estaba haciendo, estaba arruinando todo lo que había logrado conseguir en años, pero luego pensé que esto si estaba bien que debía ser fuerte y debía sanarme para no seguir haciendo daño a los que me rodeaban, gracias a esto pude salir del profundo hoyo en el que estaba.
Me ha costado mucho, aun tengo atracones pero trato de controlarme y no vomitar.
Ahora que ya estoy mejor, miro hacia atrás y me doy cuenta que solo fui una chica mas cayendo en las garras de una cruel enfermedad, una enfermedad que no tiene genero ni edad, que cuando uno esta inmerso en ella solo busca la falsa belleza que esta ha de darle, y de la que solo pocos somos capaces de salir vivos.

0 comentarios:
Publicar un comentario